COMENTARIO MESALIBRE
A poco metros de la casa donde nació Santa Teresa de Jesús, y junto a la muralla, se encuentra este antiguo caserón castellano de más de cien años de historia. Para acceder al local se ha de cruzar el arco del Rastro y una vez allí dejarse impresionar por su entorno y por la buena cocina que se sirve en su interior.
Se trata de platos típicos de la tierra como las calderetas, las mollejas, el chuletón, las judías del Barco de Ávila o las truchas del Tormes frita o escabechada. Un surtido de recetas autóctonas para aquellos que les guste comer bien, pero con los sabores de siempre, sin artificios ni innovaciones que alteren el producto original.
En cualquiera de sus tres salones pueden organizar actividades y reuniones privadas.