COMENTARIO MESALIBRE
Su nombre bien lo indica: bello rincón. Y no solo bello, sino espectacular, pues el restaurante se haya en un acantilado, a pocos metros de la playa y con fabulosas vistas al mar. Su historia se remonta a hace casi cicuenta años y siempre ha estado regentado por la misma familia, que ya van por la cuarta generación.
Su éxito radica en la excelente calidad de todos sus pescados y mariscos, traídos de los puertos de Almería, Adra, Roquetas de Mar y Garrucha, siempre frescos y preparados sin demasiadas salsas que interrumpan su gran sabor natural.
Entre ellos podríamos recomendar los mariscos a la sal (que pueden ser quisquillas o gambones rojos), el pez de San Pedro frito, el bonito escabechado, el calamar al aceite o el pulpo al pimentón. Otras de sus afamadas recetas son unos espárragos trigueros a la parrilla, su perdiz en escabeche o sus exquisitos postres caseros, como trufas de la casa o el tocinillo de cielo. Decorado con elementos marineros, este restaurante puede resultar muy romántico, aunque no abra por las noches.