COMENTARIO MESALIBRE
Ubicado en un magnífico edificio de mas de 100 años, la historia del restaurante Alkalde se remonta al silgo XIX cuando sus propietarios transformaron las antiguas carboneras de este edificio del barrio de Salamanca y lo conviertieron en la sucursal madrileña del ya muy famoso restaurante Alkade de San Sebastián.
El restaurante es uno de los referentes de cocina vasca en la capital donde se puede comer sentado o picoteando en su magnífica barra que mantiene un trasiego permanente y bullicioso de gente. Buena carta de vinos. Conviene reservar.
DATOS DE INTERÉS
Horarios: De 12 a 0 h.
Especialidad: En sus platos historicos, bien sean pescados como la Merluza rebozada, las Cocochas a la brasa, los Txipirones en su tinta, o sus carnes, Zancarrón de ternera estofado, Chuleton de Buey al carbón, encontramos amplia oferta de recetas nuevas en constante renovación, como las Verduras a la brasa en Hojaldre, Arroz cremoso de Hongos, Rodaballo asado sobre patata panadera, Huevos Poché con riñones y Foie, y postres como Mousse de cuajada e intxaursalsa.
Cómo llegar: Metro: Retiro (Línea 2),Serrano (Línea 4)
Servicios:
 Admiten reservas
 Aire acondicionado
 Aparcacoches
 Bodega destacable
 Menú para grupos
 Servicio de catering
 Comidas de empresa
OPINIONES DE CLIENTES
Falta de educación
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marinita: Hoy he visitado por primera vez el local de Jorge Juan, por primera y por última vez, porque no pienso volver a gastar mi dinero en un local en el que se falta al respeto a los clientes.
Había quedado con dos amigas y un amigo a la hora de comer. Nos hemos sentado en una de las mesas que hay junto a la barra, y hemos tomado unos vinos y unas raciones. Al cabo de un rato nuestro amigo se ha marchado y nos hemos quedado las tres en la mesa. Pasado un tiempo una de mis amigas se ha levantado de la mesa y ha salido fuera del local para atender una llamada telefónica. Y de repente un señor (que por lo que me han contado es el dueño del local) se ha acercado a nuestra mesa, y sin pronunciar palabra, se ha llevado la silla en la que estaba sentada nuestra amiga. Al ver que se llevaba la silla hemos reclamado su atención, pero él hizo caso omiso a nuestro llamamiento. Unos minutos después conseguimos que nos escuchara y le dijimos que la silla que se había llevado estaba ocupada. El señor nos dijo con tono desafiante que él no había visto que hubiera nadie en la silla, a lo cual le respondimos que la silla la estaba ocupando nuestra amiga que estaba hablando por teléfono fuera del local en ese momento. Y él nos respondió con tono airado, y con malos modales, que la silla “es del local”… y acto seguido acercó un taburete de la mesa de al lado y lo dejó en el lugar donde estaba la silla de nuestra amiga de mala manera, más que dejarlo, lo “tiró” dando un golpe en el suelo.
Mi amiga y yo no dábamos crédito a lo que acababa de ocurrir, yo jamás había presenciado una escena similar, nunca había visto un comportamiento tan zafio, tan maleducado, tan grosero en un establecimiento de hostelería; mucho menos por parte del propietario del negocio…. . Incluso una mujer que estaba sentada en la mesa de al lado de la nuestra con sus hijos pequeños nos dijo que nunca había visto nada parecido… que aquello era totalmente inadmisible.
Y realmente es inadmisible semejante falta de educación. En primer lugar, cuando alguien se acerca a una mesa en la cual hay sentados clientes con la intención de llevarse una silla que en ese momento está desocupada, lo primero que se hace es preguntar a los ocupantes de la mesa si esa silla está libre; eso se hace en Zalacaín y en el bar más modesto del pueblo más pequeño… Porque es una norma básica de educación. Y por supuesto, si los clientes que están en la mesa dicen que la silla que se están llevando está ocupada… hay que dejar la silla donde estaba y pedir disculpas. Es otra norma básica de educación. Y la norma rige tanto para los clientes del local como para sus empleados y propietarios. Y, por supuesto, los empleados están obligados a ser más escrupulosos en el trato con los clientes de lo que están obligados los mismos clientes… Y … evidentemente, el propietario de un local debe ser exquisito en el trato con sus clientes, especialmente exquisito, puesto que se trata de su negocio.
Me temo que estas normas básicas de educación y de respeto, y por supuesto las premisas de atención al cliente, no están en el ideario de este negocio… porque su propietario se comporta con los clientes de forma irrespetuosa y grosera. Quiero señalar que ninguno de los camareros que nos ha atendido ha sido grosero ni irrespetuoso, todos han sido muy correctos… mucho más educados y elegantes que el propietario del negocio.
Y lo que he presenciado hoy en este local, jamás lo había visto, ni siquiera en un chiringuito de feria de pueblo… Y, por supuesto, yo no tengo porqué tolerar faltas de educación ni de respeto, de nadie, y mucho menos en un sitio en el que yo estoy pagando por un servicio, que no consiste solamente en los vasos de vino y los platos de comida, también estoy pagando un trato respetuoso. Es lo mínimo que se debe exigir… ni siquiera pido amabilidad, solamente educación y respeto. Y lamentablemente en este lugar ambos brillan por su ausencia.
Es una pena, un local bonito en una zona muy buena…. En el cual su propietario no sabe comportarse…. Qué triste…… (24/01/2010)
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IMÁGENES DEL LUGAR
LOCALIZACIÓN
Calle Jorge Juan, 10
Madrid (Madrid)
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