COMENTARIO MESALIBRE
La tortillería Flash Flash abrió sus puertas en 1970 en la barcelonesa calle de Granada del Penedés. Impulsada por el fotógrafo Leopoldo Pomés, enseguida se trasformó en el cuartel general de la gauche divine. El Flash Flash homenajea en su estética a la película 2001 Una Odisea en el espacio con paredes blanco nuclear, ventanales redondos de submarino y impresiones a tamaño natural en negro que adornan las paredes. Después de 40 años abre su sucursal en Madrid en pleno barrio de salamanca con la misma estética y el mismo arquitecto (Federico Correa) y la misma carta donde el plato estrella son las tortillas (36 saladas y 36 dulces) y se mantienen las tres clases de hamburguesas mágicas en sus ingredientes, con el mismo atuendo para los camareros y la misma filosofía de horarios permisivos (de 10 de la mañana a 1.30 de la madrugada ininterrumpidamente) que lo hace un sitio imprescindible para charlas de domingo, punto de encuentro de vuelta de vacaciones, local de hambre nocturna o simplmente restaurante de oferta gastronómica sencilla mundana y apta para todos los bolsillos. No admite reservas
Para poder trasladar «piedra por piedra» el concepto «Flash Flash» sus máximos responsables Ignacio de Alfonso y Jorge Coll decidieron llamar al arquitecto Federico Correa que ha trabajado durante un año este proyecto. «Hemos cuidado todos los detalles -destaca De Alfonso-. Y la primera sorpresa es la fachada que imita a la enorme cristalera de la calle Granada del Pened_s, 25». El interior también nos traslada a uno de los lugares de encuentro de la Gauche Divine que sigue conservando todo su encanto y llenando cada día. Abierto todos los días de la semana de 10 de la mañana a 1,30 de la madrugada, el «Flash Flash» madrileño puede ser una buena opción para los más noctámbulos. Las hamburguesas serán igual de suculentas y probablemente se convierta en un lugar de encuentro de catalanes en Madrid.